Tras la inyección pueden aparecer dolor, hinchazón pronunciada, enrojecimiento, moratones, zonas endurecidas y alteraciones pasajeras de la sensibilidad. Según el principio activo y la zona tratada, en raras ocasiones también pueden darse infecciones, daños nerviosos, molestias al tragar, ulceraciones o necrosis cutánea. El historial clínico no permite descartar con total seguridad una reacción alérgica.
Las reacciones anafilácticas graves tras un tratamiento con la inyección quitagrasa no están descritas en la literatura médica. Sí se han descrito, de forma muy excepcional, lesiones y necrosis de la piel.
Esta necrosis cutánea aparece casi exclusivamente cuando el tratamiento no se ha realizado correctamente. Además, en muchos de estos casos graves el profesional que actuó tenía conocimientos médicos y anatómicos escasos o nulos. Por eso, una consulta detallada con un especialista en Cirugía Plástica y Estética es el primer paso, y el más importante, del tratamiento.